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Leer entre
líneas
Una imagen única puede ser el producto
de sobreponer, separar o fusionar
infinidad de imágenes y materiales. Así
puede describerse la fractura conceptual
en la obra de Patricio Reig, quien
representa la belleza como la
integración histórica entre la artimaña
y el tiempo.
Reig reviste, fragmenta y combina los
conceptos para producir una imagen
bidimensional. El brillo de sus
experimentos fotográficos oculta la
diversidad de materiales empleados en la
composición de cada una de sus obras. Ha
desarrollado y adaptado una serie de
técnicas de extracción que ponen de
manifiesto su visión de clarividencia
artística. Paradójicamente, su técnica
progresista es lo que le permite volver
al pasado para capturar ese “algo” que
permea su obra y cautiva al espectador
dejándole su huella para siempre.
El paso del tiempo y sus efectos sobre
la decadencia, el deterioro y la muerte
son los conceptos que comprometen a Reig.
Expresa el artista: “aunque el tiempo
transcurra, la obra del artista
permanece en el tiempo. Conocemos el
pasado de los romanos o los griegos
porque dejaron como herencia el
testimonio de su manera de vivir, su
inteligencia y sus costumbres. Mi
mensaje es actual y también lo será en
los tiempos por venir”. Los tonos sepia
y antiguos que Reig crea a partir de su
estilo y técnica producen un efecto
dicotómico en sus imágenes: por un lado,
conmueven porque nos recuerdan que ese
momento captado forma parte del pasado
colectivo y, al mismo tiempo, porque la
respuesta de cada persona ante él le da
vigencia en el presente y en el futuro,
traduciéndolo en una experiencia nueva.
La obra de Patricio Reig está dotada de
vida propia más allá de sus marcos y del
tiempo.
Sobre la lírica de su sensibilidad
estética, Reig señala: “la metáfora es
el lenguaje que permite que lo mundano
se convierta en algo poético. En la
práctica el arte de la consciencia o de
la inconsciencia, manipula los elementos
mundanos para que puedan ser observados
de forma distinta. A menudo me sorprende
descubrir que detrás de cosas
aparentemente sencillas, se esconden
misterios incomprensibles. Hago un
esfuerzo por no perder la capacidad de
asombro.” Reig está siempre en la
búsqueda de algo nuevo y ese deseo le
permite visualizar la potencial mutación
de los objetos banales. Desde arrancar
los avisos publicitarios pegados en los
muros de las calles o indagar entre las
mesas repletas de libros, discos y
archivos en algún viejo mercado, a Reig
le fascina el uso multifacético de todos
estos elementos visuales.
Reig ha encontrado un uso distinto para
las fotografías, artículos e imágenes
olvidadas y enterradas en el pasado,
descubriendo un nuevo significado que lo
enlaza de una manera íntima a él, y a
nosotros, a personas que nunca
conocimos. Reig enfatiza que lo que hace
que estas imágenes se vuelvan reales es
una retrospectiva de lo olvidado y
afirma: “la influencia del mundo
contemporáneo es evidente en todo de lo
que hacemos. No somos capaces de
percibir un mensaje consistente. El
poder de la imagen, de la violencia y,
sobre todo, de la historia, son cargas
que llevamos siempre. El límite entre lo
sagrado y lo profano no es muy claro.
Todo lo material, incluyendo la técnica,
no siempre corresponde con exactitud a
lo que uno visualiza mentalmente. El
esfuerzo es estéril si una técnica no es
controlada por la fortaleza simbólica
que se esconde detrás de lo material.”
Reig incorpora una nueva narrativa
utilizando tipografías y textos
extraídos de documentos que sobrepone
artísticamente sobre las imágenes
fotográficas. Su proceso creativo es el
resultado de un híbrido de técnicas que
ha desarrollado, primero artísticamente
y luego fotográficamente, retirando el
texto de su fuente original para
traspasarlo a otra imagen. De pronto
toma otra foto y repite el proceso o
quizás fusiona esta imagen con otra
distinta. En su obra Reig se aleja de la
fórmula exacta: “trabajo en el mundo de
los recuerdos colectivos o personales.
No soy un artista empírico a quien no le
gusta experimentar nuevas ideas. Para
decirlo de manera sencilla, aplico una
verdad que he experimentado previamente
en mi vida diaria. Evito separar la
práctica artística de las actividades
cotidianas que hago como persona. En mi
trabajo es posible encontrar imágenes
que parecen no estar conectadas con la
realidad, pero todas forman parte de ese
recuerdo que trato de considerar como
propio. Las fotos y las cartas que
encuentro, las palabras dichas y las
imágenes borradas, se mantienen siempre
en este espacio y forman parte de mi
naturaleza. Mi trabajo es un lugar
compartido donde las imágenes y los
elementos coexisten juntos”.
Patricio Reig es arquitecto, un pintor
consagrado y un fotógrafo emergente. Su
desarrollo como artista plástico lo ha
llevado desde Argentina, a Colombia y
luego a Barcelona, España, donde
actualmente vive y trabaja. Pero Reig
sigue siendo un nómada: “mi trabajo
actual es el resultado de un largo
proceso personal. El lenguaje que he
desarrollado, lo he construido
lentamente. Mi obra actual es el
resultado de la cadena de aciertos y
errores que he cometido. No me interesa
tener una obra estilizada, aunque estoy
en una búsqueda constante y desesperada
por obtener la belleza. El espacio que
constituye una imagen no es ni puede ser
limitado, es sencillamente la promesa de
ver mas allá de lo que uno está
contemplando. Fui pintor hasta que perdí
la capacidad de darle a la obra otra
dimensión de la expresión. Comencé,
entonces, a utilizar la fotografía
porque sumergiéndome en ella siempre me
encuentro a mi mismo. Me gustan las
ideas que mezclan una técnica con otra,
indistintamente. Definitivamente, este
aspecto usualmente cambia el trabajo de
un artista”. Los fragmentos de memorias,
documentos, historia y tiempo son los
elementos que humanizan el trabajo de
este artista.
Alexandra Hamlyn
Hong Kong
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